"Una historia que te hace viajar en el tiempo, hasta París quizás...", promete el anuncio. Si ese es el riesgo, ¿quién podría declinar la oferta? "Un día en París" se propone un doble objetivo: por un lado es una exhibición de acrobacias aéreas en tela y, por el otro, una bonita historia contada nada menos que en francés (tendrá subtítulos) acerca de un pintor franco-español que vive en la capital de ese país.

Por supuesto, las acrobacias se suceden al compás de la voz en off: va relatando un sueño recurrente del pintor (interpretado por Nicolás Sancho Miñano), que lo hace reflexionar acerca de su existencia. Los personajes de su imaginación lo irán liberando poco a poco de los miedos que siente.

La idea de la obra surgió a partir de un grupo de gimnastas y acróbatas del Complejo Avellaneda. Ellos querían contar una historia que les permitiera expresar su disciplina artística con diferentes estilos de música francesa. Con la ayuda de una traductora y de los actores que aparecen en escena lograron cumplir su deseo.